Paella con Guaraná


Quinta-feira, Junho 30, 2005

Pequeno, gran detalle.

Quizá fue culpa del calor, quizá de los vecinos, seguro que las dos latas de Pepsi que me metí entre pecho y espalda ayer por la tarde también tuvieron su aquello en el asunto, el caso es que me vi a las pico pico de la madrugada en pleno ataque de insomnio, viendo pasar los minutos como si fueran horas y restando para calcular lo que me quedaba de sueno.

Para distraer un poco las neuronas me dije, ala, a poner la tele. Como si no supiera de sobra que ahora que no tengo cable mis posibilidades de encontrar algo decente en la caja tonta son nulas. Pero bueno, siempre te puedes sorprender con las cremas esas que en 10 minutos y con una sola aplicación te quitan la celulitis para los próximos 30 anos. Vamos, que antes me echo el bálsamo del tigre que te dan en los chinos después de cenar y seguro que consigo mejores resultados.

Pues no, no. El chollo ahora no es una crema para adelgazar, ni un aparato de hacer gimnasia que te deja los abdominales como una tableta de chocolate. El chollo es un colchón, que para quien anda con insomnio es más o menos como que se te pitorreen en la cara. Mira, mira, tú sin dormir, y estos angelitos todos durmiendo a pierna suelta y se levantan Flex. No sólo te llevas el colchón de tu vida, si no que además te regalan un DVD, una tele (mejor que la mía) y una camara digital de 3.1 megapixels. Se queda una con la mosca detrás de la oreja, no? Claro que se les olvidó mencionar un pequeno, gran detalle... cuántas eran y a cuánto ascendían las cómodas mensualidades en las que te toca pagar el bendito del colchón. Y yo me tragué el maravilloso informecial de cabo a rabo, que la curiosidad me estaba matando. Me diga el precio, hombre ya, que a lo mejor eso lo explica todo.

Lo que yo os diga, que las estrategias de márketing de hoy en día, me despistan.




Terça-feira, Junho 21, 2005

¿Está el macho/ista ibérico en peligro de extinción?

Ahora vuelvo y escribo el post. Ha surgido una cosita.

Al final tardé un poquito en volver. Ya se sabe cómo es esto. Cuando hay tiempo no siempre hay ganas y cuando hay ganas casi nunca hay tiempo.

Desde que la semana pasada se corrió la voz de que el gobierno español iba a obligar a los hombres en pareja a lavar los platos por ley, he venido escuchando comentarios para todos los gustos, desde que la ley no sirve para nada, hasta que ya era hora de que alguien hiciera algo al respecto o que si el presi no tiene nada mejor de qué ocuparse que los platos sucios del españolito de a pie.

En el momento en que me enteré, me pensé que me estaban gastando una broma, la verdad. Después de comprobar que no había cámara oculta por los alrededores, me dije, pues muy bien, ahora al que no pase el aspirador, denuncia al canto. Pero claro, si cuando denuncias que te muelen a palos, te cuesta que te hagan caso y al tipo como mucho le dan de cenar en la cárcel... imagínate que se te ocurre ir a comisaría a decir que hace dos semanas que tu marido no pone la lavadora. No sé si yo veo esta ley llegando muy lejos. Por cierto ¿en España dieron la noticia en el telediario de las 3?

Entonces ¿qué hacemos con ella? ¿Valorar que por fin se nos ha reconocido el derecho a que nos ayuden? ¿Lamentarnos porque el varón español medio pasa de echar una mano y ahora tiene el incentivo añadido de estar al margen de la ley? ¿Es un paso adelante, un paso atrás o no cuenta como paso?

Y como dice Lu en uno de los comentarios que se escribieron antes que el post... ¿qué hacemos con las madres que son machistas y no dejan a su "niño" ni recoger la taza del desayuno? ¿Para acabar con el macho/ista ibérico tenemos que acabar primero con sus madres? A estas alturas del juego, cuando un marido no ayuda en casa, ¿es machismo, pereza, las dos anteriores o ni a ni b?

Yo os dejo ahí probando la ley y cuando haya resultados comprobados me llamáis... ¿Los masajes bien daos cuentan como tarea doméstica? Porque si es así, yo amenazo con volver y reclamo una de esas futuras joyas ibéricas para mí.




Quinta-feira, Junho 16, 2005

King & king: un cuento con dos reyes (porque los tiempos ¿cambian?).

Hoy, por casualidad, he leído dos cosas sobre el mismo tema y he pensado que igual sale un post. Primero me pasé por el blog de Oscar, en el que me encontré un post sobre los matrimonios entre personas del mismo sexo y toda la cola que está trayendo el que puedan o no puedan adoptar. Como si ahora resultara que los heterosexuales vienen con sello de garantía de padres responsables y dedicados. ¡Amos hombre!

Sólo he conocido un caso de una pareja homosexual con un niño adoptado. Fue hace cosa de 10 años en otra ciudad de Canadá. Un médico había conseguido algo que por aquel entonces también era difícil: adoptar como padre soltero. En ningún sitio constaba que él era gay ni que vivía con su novio como pareja de hecho. La verdad es que todo se debió a las circunstancias. El bebé era negro y tenía sida, por lo que no encontraban ninguna pareja heterosexual que quisiera encargarse de él. Así que algún juez con dos dedos de frente aprobó que el médico se lo quedara. No sé si fue adopción o le dieron la tutela o alguna otra triquinuela legal. Lo recuerdo como un bebé feliz, querido y bien cuidado que tenía una familia, poco importaba que estuviera formada por dos padres de otro color. ¿De verdad su familia es peor que la de un niño que vive con un padre alcohólico o ausente, con unos padres que están que me divorcio que no me divorcio y viven en una casa que es una eterna batalla campal? Seguro que su vida a día de hoy no es perfecta. Tampoco lo es la mía y mis padres de homosexuales tienen muy poco. En fin, vamos al punto número dos.

Se trata de "un cuento con contenido gay para niños" que anda por librerías y bibliotecas de mis vecinos del sur. La cosa está en los tribunales para que sea prohibido. Me pregunto cuál es exactemente el miedo que tienen los padres que han hecho la demanda. A ver, que todo el mundo se ha leído Blancanieves y no vamos por ahí envenenando con manzanas. Bueno, pues ya veremos si esta historia acaba en colorín colorado.




Sábado, Junho 11, 2005

Que NO llueva, que NO llueva, la virgen de la cueva...

Hace días que luce el sol y luce pero bien. Pero como suele pasar y de acuerdo con la ley de Murphy, este fin de semana que toca ir al GP, a ver a Fernando Alonso arrasar en F1, pues la previsión del tiempo es lluvia.

Mi preocupación podría ser por los pilotos, pobrecitos, que la carrera se les va a complicar. Aunque en el fondo soy mucho menos solidaria de lo que parece y el tiempo me preocupa porque me afecta directamente a mí, que desde el jueves soy la flamante poseedora de una entrada para presenciar la victoria de nuestro Alonso. Por el módico precio de $60.00 más TQS y GST (es decir, el IVA canadiense), tengo derecho a llegar lo más temprano posible el domingo por la manana, hacer cola para cuando abran a las 8 poder pillar buen sitio y esperar hasta la 1 que es cuando empieza la carrera.

Comprenderéis que la idea de cargar con silla plegable, y nevera de dominguero con bebida y comida, se hace mucho más dura cuando al conjunto se le tiene que anadir un paraguas, que por cierto, con el viento que hace aquí siempre uno pasa más rato dándole la vuelta que tapándose debajo.

Por el momento, ya hemos tomado todas las medidas drásticas que están en nuestra mano. Desde que conocimos el parte del tiempo para el fin de semana y hasta el domingo a una hora prudente de la tarde, G. tiene terminantemente prohibido cantar en la ducha. Que yo sé que le gusta, pero lo primero es lo primero. Y a medida que se acerque el gran momento y dependiendo de la proporción de nubarrones en el cielo, se pueden ir aplicando restricciones más severas, como no silbar y cualquier otra medida que nos parezca oportuna. Tengo mis dudas de que esto nos libre del chaparrón, pero al menos uno se queda con la conciencia tranquila: intentarse, se intentó.

Eso sí, si gana Alonso... quiero decir, cuando gane, se descorcha una buena botellita de sidra, que eso del champán ya está muy visto, y se canta un Asturias patria querida, Asturias de mis amores. Pero como está mandao. Y la sidra El Gaitero, que aquí la venden.

Seguiremos informando.




Segunda-feira, Junho 06, 2005

Que se nos quema la paella.

Aquí, Paellita, se estuvo codeando este domingo por la mañana con cuatro bomberos, todo por culpa o gracias a (según como se mire) los vecinos de enfrente que se pusieron a hacerse un desayuno consistente y se les quemó no sé qué. Y es que en este país, las alarmas de incendio son muy, muy sensibles y no puede ser de otra manera pues los edificios enteros son de madera y al más mínimo descuido se convierten en recuerdo.

Así que de poco valió que medio vecindario se colase en casa de los pirómanos domingueros a abanicar la alarma de incendio, soplar, saltar, abrir ventanas y demás métodos caseros de librarse del humo. La alarma no dejó de sonar y los bomberos llegaron en cosa de cinco minutos. Yo voto para que los bomberos se hagan un uniforme de verano porque tal y como llegaron no tuve mucha oportunidad de alegrarme la vista.

Ésta es la segunda vez desde que vivo en Montreal que salgo de casa por culpa de la alarma de incendio. La primera vez fue mucho más traumática. Os pongo en contexto. Noviembre. Tres de la mañana. Teníamos invitados en casa. Así como que en sueños, se oye un timbre. El timbre no para. Y esto no es un sueño. Intento despertar a G. No me hace caso. Salgo a la escalera. Es que el instinto de maruja cotilla me sale de vez en cuando. Veo humo. Despierto a todo el mundo, me pongo el abrigo y las botas y salgo a la calle con mi pasaporte y documentos varios en mano, que en este país si vas de indocumentado la vida es muy, muy dura. Al final resultó que el del tercero había vuelto de marcha con hambre y borracho. Metió una pizza al horno y se quedó dormido.

Esperemos que a la tercera, no vaya la vencida.