Paella con Guaraná


Quarta-feira, Maio 25, 2005

Palabras robadas.

Me encanta leer. Y muchas veces leo cosas maravillosas. Y desde que tengo este blog, me entran ganas de compartir esas cosas aquí. Pero después lo pienso y me dá un no sé qué andar por ahí robándole palabras a la gente. Hoy me he dejado ese pudor en el cuarto de baño. Lo he dejado resbalar por mi cuerpo y marcharse con la espuma del jabón mientras me duchaba. Sin ese pudor encima, ya puedo escribir en las líneas que siguen cosas que una mujer maravillosa escribió antes que yo. No, no le robo las palabras... se las "pido" prestadas. Espero que disfrutéis de lo que yo llamo "el credo de Ángeles Mastretta". Lo encontré en su libro Puerto Libre, y lo he recortado aquí y allá, pero sin modificar ni una de sus comas. Igual que ella, me gusta creer en ciertas cosas pequeñas.

Como tantos otros desencantados, yo pertenezco a quienes creen en cosas más triviales y cercanas que la salvación eterna, la democracia perfecta, el amor sin reproches, los padres ejemplares, la justicia universal, la voluntad de Dios expresada en cada una de mis desgracias o fortunas. Yo creo como algunos otros que han perdido la fe en el absoluto y sus quimeras en cosas de las que no se habla en los periódicos y sobre las cuales no hacen discursos los políticos.
Creo, por ejemplo, en la sopa del mediodía
creo en la acción piadosa de una aspirina en las mañanas
[...]
creo en los hombres que no saben vestirse
creo en los discos compactos
creo en el futuro
creo en las tarjetas de crédito
[...]
creo en el mar y en los poderes del sol
creo en los amores extemporáneos
creo en las mentiras de Gabriel García Márquez y en los tristísimos poemas de Jaime Sabines
creo en la complicidad imprescindible de los muertos
creo en el agua
creo en el olor de las papelerías
creo en el deber de llorar cuando es necesario
[...]
creo en todo lo que recuerdan los viejos
creo en los pianos
creo que en efecto un diamante es para siempre
[...]
creo en los recuerdos como luces de bengala
creo que vivo en esta ciudad porque la quiero
creo que no maldigo suficiente este amor
[...]
creo en los aviones, en los barcos, en los veleros, en las canoas y en todo lo que nos lleva a otra parte...




Sexta-feira, Maio 06, 2005

El plateau en primavera.



Bueno, pues no sé si ha merecido la pena la espera, jajajjaja. Que veo que os tenía un tanto intrigados con la foto, la foto... El caso es que, después de pelearme con el bicho este, ahí están los tejados tan típicos del plateau (mi barrio favorito de Montreal) en plena primavera. Y como cantaba Cómplices: "Los tejados son así, llueva, nieve en diciembre o en abril. Míralos están ahí...".

Ahora que ya no hay nieve en el suelo, ni hielo, ni charcos gigantes de nieve negra a medio derretir... ahora ya puedo mirar arriba mientras me paseo por la ciudad. Y veo cosas así... tejados de colores, y un cielo azul y muchas ramas de árboles que prometen llenarse de hojas muy, muy pronto.