Paella con Guaraná Um restaurante de idéias. Entre e coma um texto quentinho... se preferir, peça pra viagem! Ah... a sobremesa é por sua conta! |
Segunda-feira, Agosto 23, 2004
Confesiones de geografía. Si me dices que Kirghizistan existe, seguramente pondré cara de póquer. Haré una revisión mental de mis conocimientos de geografía y pensaré: "No, ése no está en la lista". Si me pides que te coloque Birmania en un mapa en blanco, mejor que sea una noche en un bar después de un par de vodkas. Acertar no voy a acertar, ni sobria ni borracha, así que mejor si estoy borracha y nos echamos unas risas. ¿La capital de Gabón? Sí, claro, debe tener una, como todos los países. Y la aprendí en segundo de B.U.P. para el examen de Geografía, pero ahora no te la puedo decir y no es porque no quiera. En fin, que cuando se trata de ignoracia geográfica, yo aclaro que veo mi paja en el ojo propio antes que la viga en el ajeno. Pero nadie me niegue que la viga de algunos por aquí sirve para construir edificios de lujo en primeria línea de playa. Ya veréis, ya. En un país hecho de emigrantes y donde todo el mundo habla con acento, dos preguntas sustituyen siempre al típico estudias o trabajas. Esas preguntas son de dónde eres y cuánto tiempo hace que llegaste. Siempre que respondo que soy espanola me preguntan que de dónde. Al principio me quedaba un poco sorprendida, cómo que de dónde, vamos a ver: si un portugués es de Portugal y no de Brasil, un inglés es de Inglaterra y no de Australia y un francés es de Francia y no de Quebec, no me queda muy claro porque un español puede ser de México o Venezuela y nadie piensa en España, pero está bien, ya me acostumbré. Pues, valiendo la redundancia, soy española de España. "Ahhhhhhhhhhhh, la capital de México", me llegaron a soltar un día. Pues, no, no, España es un país. "Ah, pero está cerca de México", bueno, pues me estás haciendo dudar con esa fijación tuya, pero vamos, la última vez que estuve allí todo el mundo contaba que era un país de la Unión Europea, si es que no nos han echao... El tío erre que erre. Y como ya se sabe que cuando no puedes con ellos debes unirte a ellos, en vez de intentar convencerle de que no bailo flamenco, que jamás he estado en los toros y que nunca fui a la calle con un vestido de lunares, esta vez le dije lo único que aquel hombre era capaz de oír: que sí, que sí, que durante toda mi infancia fui al colegio en burro por caminos de polvo, que mi madre me daba tequila para desayunar y que comía tacos todos los días antes de dormir la siesta debajo de un gran sombrero. Que me perdonen los mexicanos, yo sólo quise divertirme un rato, reír para no llorar. Igualmente yo no estaba hablando de mi vida en México, sino de mi vida en España (España D.F. creo que es), su capital. Ándale, ándale, olé, olé. Quinta-feira, Agosto 19, 2004
Hoy voy a escribir un post... porque blogger me deja. Voy aprovechar a escribir hoy que puedo entrar en el blog. Ya olvidé al menos dos posts que no conseguí dejar aquí porque los del blogger.com.br tienen estas cosas a veces... te dejan tirado. Este post nació de un ataque de imaginación, de aburrimiento, de paranoia, mientras esperaba (más de una hora esperé y el que espera, desespera o le da a la cabeza) a una desconocida en la terraza de un café. Vamos allá. Una mesa blanca, pequeña, redonda en la terraza de un café. Dos sillas, una enfrente de la otra. Domingo por la mañana. Estamos a la sombra, porque hay cosas que sólo pueden ocurrir a la sombra... y esta historia es una de esas cosas. Un tipo alto, ni guapo, ni feo, ni listo, ni tonto, gris, sólo gris. Del otro lado de la mesa, otro tipo de esos que intentan pasar deaspercibidos y sólo lo consiguen detrás de unas gafas de sol y un periódico dominincal. La conversación es banal, aburrida, sobre ciudades en el mar. Una conversación que no sé de dónde viene y que ciertamente no lleva a ningún sitio. De repente el tipo gris deja de hablar. El otro se pone serio y dice: "No te preocupes. Déjamelo a mí. Yo la encuentro". "Eso espero. Ese es el trato", contesta el tipo gris. Interacambian un nombre... un nombre de mujer que empezaba por S. Y un apellido, un apellido italiano. Si yo fuera S XXXXXrelli, no dormiría tranquila. Pero imagino que ella duerme a pierna suelta porque no sabe que el hombre de las gafas de sol que se esconde tras un periódico a la sombra de una terraza de un café de Montreal la está buscando. No sabe que la busca ni para qué. Para nada bueno. Para nada bueno. Y la conversación sobre ciudades en el mar quedó interrumpida. Quinta-feira, Agosto 12, 2004
Volví. No me colé por un agujero negro. No fui abducida por extraterrestres. No he estado internada en una institución mental. No me tocó el cuponazo. No estuve con Curro en el Caribe. No, ni siquiera me di una escapadita de vacaciones... He estado trabajando, trabajando, trabajando, trabajando...
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Tira-gostos:
Por onde andou meu coração Coisitas da Vivi Etcetera Tapas: Celtic Moon Kaperucita Negra Otros platos combinados: Além do Atlântico Brasil e reminiscências espanholas Montreal Tales Platos de ayer: Archivo |