Paella con Guaraná Um restaurante de idéias. Entre e coma um texto quentinho... se preferir, peça pra viagem! Ah... a sobremesa é por sua conta! |
Segunda-feira, Julho 26, 2004
¿Mi delito? Vivir en el 17. Creo que hay vecino nuevo en el edificio. Pero nuevo o no, eso no hace mucha diferencia. Ya aprendí a quedarme con el saludo y la sonrisa congelados en los labios porque aquí, cuando uno se encuentra con su vecino, actúa como si ambos fueran perfectos desconocidos. No basta con disimular y pretender que el otro no está ahí. Es mejor aún si le añadimos un toque de recelo y desconfianza. De los 365 días al año, podemos llegar a tropezarnos unos 300 (no creo que haga falta contar un encuentro más en caso de años bisiestos) y dudo que nos saludemos (casi, casi por accidente) en más de 3 ocasiones. Con estos exactísimos datos estadísticos en mano *, paso a contaros la mirada matadora que recibí ayer sólo por vivir en el mismo rellano que otra persona. Claro que ya he hecho cosas peores en mi vida, pero ésta pareció colmar la paciencia del nuevo inquilino del 16. La cosa ya empezó mal cuando tuve la osadía de saludarlo en el portal. Qué sé yo por qué lo hice, me pilló feliz y despistada. Si hubiese sido la puerta de cualquier otro portal del mundo, le habría hablado sobre la tormenta que acababa de caer, o sobre cómo nos invaden el buzón con correo basura, sobre lo guapo que está su perro o podría incluso haberle preguntado por su mujer, si yo supiera si la tiene. Pero me limité a sonreír y decirle bonjour, agradecida por no tener que buscar la llave en ese gran baúl de los recuerdos que es mi bolso... y es que él estaba con la suya en la cerradura. El hombre me devolvió una sonrisita nerviosa y bajó la vista. Puesto que ambos vivimos en la parte del edificio que está por encima del nivel del suelo, nos dispusimos a subir dos rellanos con cuatro puertas cada uno: dos al lado de la escalera y dos justo enfrente. Llegamos a las dos primeras puertas y yo no me detuve. Él tampoco. Llegamos a las dos de enfrente y él no se detuvo. Yo tampoco. Subiendo el siguiente tramo de escaleras se giró y me miró desconfiado pero estaba hablando por su móvil y no me dijo nada. Dos puertas más y estamos en las mismas. Él no se detiene y yo tampoco. Así que muy molesto llega a su puerta, se da media vuelta y me hace un gesto como diciendo: ¿Qué mosca te ha picado, niña? Yo sigo muy tranquila hasta la puerta de al lado y ahora sí busco mi llave, a lo que el hombre sólo sabe decir, aún medio molesto: Ah, ok. Vuelve a su conversación telefónica y entra en casa. * los datos han sido recogidos por la ANEP, Agencia Nacional de Encuestas P. Terça-feira, Julho 20, 2004
¿Perseguir lo que se quiere o conformarse con lo que se tiene? A veces me empeño en pedir peras al olmo... en vez de concentrarme en la belleza del olmo, disfrutarla y no pedirle nada que no pueda darme, pobrecito. A veces me doy cuenta de que intento abarcar más de lo que mis brazos pueden abarcar, que intento ir cada vez más alto, cada vez más rápido, cada vez más lejos, cada vez más... Y no pienso en qué o en quién puede caer en el camino. A veces me doy cuenta de que tomo decisiones a largo plazo y no cuento con el factor tiempo y sé que he llegado aquí persiguiendo un sueño de cuando yo tenía 24 años y venía de un sueño que tuve a los 18 y era el resultado de un deseo que es el motor de mi vida desde que tengo uso de razón (si es que la tengo). Y el factor tiempo es un gran enemigo, también a veces. Te agota, te desgasta, te desilusiona, te llena el camino de imprevistos. A veces pienso si llegar hasta aquí fue una buena idea o tan sólo el capricho de la niña mimada que llevo dentro. Sexta-feira, Julho 16, 2004
Fin. O lo que es lo mismo, un post escrito al revés, un post que empieza por el final... como algo que me pasó hace poco en el autobús (fuente de situaciones distintas donde las haya). ¿Curios@? Sigue leyendo. Yo: Adiós. Él: Adiós. Yo: Me llamo P. Él: ¿Cómo te llamas? Yo: De España. Él: ¿De dónde eres? Yo: Este fin de semana ya tengo un millón de cosas para hacer. Él: ¿Qué haces este fin de semana? ¿Estás libre el sábado o el domingo? Yo: No pasa nada, tranquilo. Él: Uy, perdona, he dormido encima tuyo. A estas alturas del post, todavía no debes haber entendido mucho. Lo he escrito al revés, todo al revés porque eso es lo que me pareció la situación... exactamente el mundo al revés. Más que 10 minutos en el autobús parece que los pasé en una discoteca. Típica escena de chico encuentra a chica y le pregunta su nombre, de dónde es, si estudia o si trabaja, después la invita a salir y finalmente (y si tiene suerte) duerme con ella. En este caso, el chico en cuestión primero durmió conmigo, mejor dicho sobre mí. Nada más sentarme en el bus, su cabeza cayó en mi hombro y yo no sabía muy bien qué hacer. Cuando despertó me invitó a salir el fin de semana. Depués me preguntó de dónde era. Finalmente se interesó por mi nombre y cuando yo aún andaba con la respuesta en la boca, saltó de su asiento, corrió hacia la puerta y me dijo adiós antes de bajarse de un salto. Lo que yo os diga... el autobús en Montreal es un gran escenario de cortos. Terça-feira, Julho 13, 2004
Me estoy dando a la mala vida. Mala, que en el fondo es buena, buenísima. Estoy festivaleando por Montreal y disfrutando de los 3 días de sol y de toda la actividad que esta ciudad nos regala en el mes de julio. El año que viene, estáis todos invitadísimos. Esto es tan bueno que me sentiría muy egoísta si no quisiera compartirlo con todos vosotros. Dencaso un ratito, trabajo un poco y vuelvo para visitaros. Bisous Quinta-feira, Julho 08, 2004
Post de un día.
Este en un post de un sólo día porque es un post de cumpleaños. Nos prometimos la luna y acabamos regalándonos estrellas. Y aquí va la del 2004, para no perder la tradición. Mais, un jour, j´irai te la decrocher (ENCORE). Terça-feira, Julho 06, 2004
Mis dos últimos viajes. Mis destinos: Irlanda y España. Mis billetes: un cielo gris y el blog de Pedro. Adoro viajar. A veces lo hago a la manera tradicional. No existe tren que yo no tomaría, excepto el de la vida que en alguna ocasión se me ha escapado. Ya me he dado más de un golpe en la frente mientras exclamaba : Mierda, perdí ese tren! Ni autobús que yo dejaría pasar, excepto el 80 du Parc que para aquí al lado de casa y que a veces no cojo para caminar un poco y disfrutar del viento de Montreal acariciándome la cara y jugando con mi pelo. Y cómo sopla! Ni avión en el que yo no volaría. Y aquí no hay excepciones que valgan, tan sólo falta de presupuesto. De vez en cuando, me embarco en otro tipo de viaje, como hoy que viajé a dos lugares muy lejos de aquí en el espacio y en el tiempo. Salí del metro y miré al cielo, un cielo gris como pintado con plastidecor por un niño de 4 años. Era un gris oscuro, intenso, uniforme, casi amenazador. No era un gris de Montreal. Era un gris de una tarde irlandesa de cuando yo estaba en Sutton y tenía 14 años. Y hasta allá que me fui de nuevo a jugar al golf bajo el diluvio universal, riendo despreocupada. (No exagero cuando digo que ese día, al llegar a casa, estaba tan calada que tuve que escurrir hasta las bragas, con perdón). Qué no daría yo por tener de nuevo como únicas responsabilidades el llegar al hoyo 18 y aprender el pasado de los verbos irregulares! Por aquel entonces yo era muy feliz y, además, consciente de ello. No tengo ningún reproche que hacerme al respecto. Saboreé cada momento. El segundo viaje se lo debo a Pedro, que me llevó de vuelta a un lugar de Cantabria de cuyo nombre no quiero acordarme, a las tardes de domingo en La Casa de la Pradera con Isabel y Sonia y muchas bolsas de pipas Facundo de esas de a duro la bolsa. A aquellas tardes en las que soñaba con tener la edad que tengo hoy y me imaganaba totalmente distinta de como soy ahora. Ay, ay, ay... si alguien me hubiese contado todo lo que iba a venir después, le hubiera propuesto como candidato al nobel de la imaginación. Ni Almodóvar es capaz de inventar los líos en los que yo solita me meto. Pero ese es otro viaje, no de los que van a cualquier tiempo pasado (que dicen que fue mejor), mi segundo tipo de escapada favorito, sino de un tercer tipo, uno que yo no hago mucho últimamente: el viaje al mañana, soñar despierta. Ando atrapada en la vida real, me temo. No quisiera, a fuerza de soñar, volverme inconformista. Me estoy dando un tiempo para vivir con los pies en la tierra y caminar mirando cielos grises y sentarme a leer vuestros blogs y dedicarme a crear momentos a los que viajaré de regreso desde un futuro que ahora no imagino. Sábado, Julho 03, 2004
Lista de motivos por los que estoy por Grecia (o mejor dicho, contra Portugal) en la final de mañana. Yo poco entiendo de fútbol, para qué negarlo. Pero como siempre que estoy fuera de casa me emociono cuando oigo flamenco, saboreo con los ojos cerrados cada bocado de tortilla de patata, siempre que puedo me emborracho con sangría y grito como nadie en los partidos de la selección española que, dicho sea de paso, pocas ocasiones de gritar me ha dado este año. Desde el día en que nuestro vecino de península nos mandó de vuelta a casa, estoy siempre animando al equipo contrario. El otro día, confiaba en que perdiera Grecia, porque no les veía como un buen rival. Pero en fin, ganaron y ahora, a riesgo de que me llaméis chaquetera, estoy con ellos hasta el final. Para justificar mi apoyo incondicional a esta selección a la que hasta hace dos días no le prestaba la más mínima atención, me estoy elaborando una lista de motivos para ponerme de su parte. (P. se rasca la cabeza y escribe) 1. el portero griego está de escándalo (ya ha superado en mis Top Ten a Brad Pitt y se pelea por el primer puesto con Jonhy Deep) y además para muy bien todos los balones que le lanzan 2. los portugueses nunca tenían que habernos ganado aquel partido y por lo tanto es injusto que ahora sean los campeones de la Eurocopa (P. se vuelve a rascar la cabeza, se concentra y piensa en pedir a los lectores de este blog que le ayuden a completar la lista). Y vosotros, ¿quién queréis que gane?
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Tira-gostos:
Por onde andou meu coração Coisitas da Vivi Etcetera Tapas: Celtic Moon Kaperucita Negra Otros platos combinados: Além do Atlântico Brasil e reminiscências espanholas Montreal Tales Platos de ayer: Archivo |