Paella con Guaraná Um restaurante de idéias. Entre e coma um texto quentinho... se preferir, peça pra viagem! Ah... a sobremesa é por sua conta! |
Quinta-feira, Abril 29, 2004
Ooooopppsss! Creo que metí la pata. Harta como estoy de ver a viejecitas de tropecientos años, gente con escayolas, mamás con bebés, etc. de pie en el transporte público, hoy quise ser amable y ceder mi asiento a una mujer embarazada. Ahí voy yo que la veo entrar, pongo cara de niña buena y me levanto. Ella mira a una amiga que iba con ella, se sonríen, me da las gracias y se sienta. Y luego va y suelta en español: - Claro, como me ha visto tan gordita. Y yo que hago como que no he entendido nada, la miro y la remiro y ahora ando con la duda en la cabeza: ¿estaba embarazada o pesaba unos kilitos de más? Domingo, Abril 25, 2004
Sant Jordi, una rosa, sangría de cava, pa amb tumaquet, un partido de hockey y la quinta frase del libro que recibí el pasado 23 de abril. El viernes fue un día muy especial para todos los catalanes y para todos los que hemos dejado un pedacito de nuestro corazón paseando eternamente por La Rambla. Me levanté muy temprano para dar una clase a las 7:30 y salí de casa de mis alumnos a las 9, con mi mejor sonrisa, camino a la Librería Española para comprar jamón serrano, calamares en tinta, cava, Cola Cao, cosas que vosotros tenéis al alcance de la mano y que yo aquí pago a precio de oro cuando las encuentro. Tenía el resto del día para preparar una fiesta y celebrar Saint George con los amigos de acá. Cuando llegué a casa, encima de la cama me esperaba una rosa sin espiga. Sonreí de nuevo. Empezaba a parecer Sant Jordi, salvando las distancias. Arreglamos la casa, pusimos fotos de Barcelona en el ordenador, preparé tortilla de patata, pan con tomate, torrada de anxovas, escalivada y envolvimos un par de libros usados para intercambiarlos después de la cena. Ese era el único requisito para entrar en nuestra casa esa noche, traer un libro de segunda mano para regalárselo a alguien que estuviera en la fiesta. Nuestro Sant Jordi montrealés transcurrió así: cerveza, partido de hockey, sangría de cava, pica pica catalán, intercambio de libros en inglés, francés, español y portugués, sangría de vino, sesión de fotos, caipirinha... risas, risas y risas. En el intercambió yo dejé ir un libro en francés Peplum y me tocó uno en español, de un colombiano, Compra un caballo en Estambul. Todavía no he empezado a leerlo. Sólo he leído la quinta frase de la página 23. No es una manía mía, aunque bien podría serlo. Es que vi que anda circulando por la red un juego que funciona así: 1. Coge el libro que tengas más cerca de ti. 2. Ábrelo por la página 23. 3. Busca la quinta frase. 4. Póstala en tu blog junto con estas instrucciones. A mí me gustaría que me dejárais vuestras quintas frases en los comentarios. Esta es la mía. "Sangra como una manguera abierta. Un sargento la mató por celos." Por cierto, encontré el juego en el blog de Queila, una brasileña que también anda por aquí por Montreal. Domingo, Abril 18, 2004
Mi obsesión de esta semana. Desde hace unos días, ya nunca me siento sola. Y cuando digo me siento me refiero tanto al verbo "sentirse" como al verbo "sentarse". Todo empezó cuando el miércoles pude ver el show de Oprah, un reality show que dan aquí por las tardes. Mi intención era practicar un poco de inglés, que lo tengo bastante descuidado. El tema del día eran los ácaros. Llamaron a la puerta de una ama de casa dedicada, de las que siempre están limpiando algo. También era de las que lo guardan todo... Con decir que encontraron en su congelador carne de 1996, queda todo dicho. Pero en fin, lo peor llegó cuando empezaron a buscar lo que no se ve. Los ácaros del colchón de la señora. Los había de hasta 4 años, gigantes, con 8 patas. Estaban por todas partes, comiendo tranquilamente los restos de piel muerta de la dueña de la casa. Estaban en sus almohadas y en sus cojines, paseándose por las sábanas, en las cortinas. Una pesadilla en toda regla. Estaban en su casa y en la mía y en la tuya. Esa noche me fui a la cama y no conseguía pegar ojo. Me sentía demasiado acompañada. En el sofá me pasa lo mismo. Me pongo a pensar en estas mascotas no deseadas y me entra un no sé qué por todo el cuerpo. Qué angustia. Hoy G. y yo hemos sacado nuestras armas de destrucción masiva de ácaros: spray antibacterías, lejía (y más lejía), aspirador, detergente, agua caliente, secadora a la temperatura máxima. Aquí os dejo la foto de algunos supervivientes. Terça-feira, Abril 13, 2004
Las procesiones vistas a través de los ojos de un niño. Este año apenas me he dado cuenta de que ha pasado la Semana Santa. Cuando vivía en España no lo celebraba mucho, la verdad, pero siempre acababa viendo alguna que otra procesión en vivo o en la tele. Ahora, en Canadá, tengo demasiadas tradiciones entre las que elegir y al final he hecho un poco de todo y nada me ha recordado a la Semana Santa. El viernes comí bacalao, con unos brasileños. El domingo me tocó buscar, encontrar y comer unos huevos de chocolate que nos había dejado el conejito de Pascua canadiense. ¿Un conejo que pone huevos de chocolate? Espera a que se enteren los de Kinder. En fin, que la fiesta no se ha notado en mis días de vacaciones sino en mi cintura. Pero no me quiero ir más por las ramas. Os quiero contar una anécdota graciosa de la que siempre me acuerdo por estas fechas. Los protagonistas son mi madre y el niño más lindo del mundo. Mi madre, que no es muy creyente pero suele ir a una procesión por año, se fue una vez muy bien acompañada de un niño de tres años y un par de velas. Todos pensamos que al niño le iba a dar miedo, pero de eso nada. Se lo pasó pipa. En cuanto vió que todo el mundo se ponía a cantar a la virgen, la mitad en castellano, la mitad en latín, él no quiso ser menos. Miró a un lado, miró a otro y como vio un montón de velas encendidas se arrancó a cantar cumpleaños feliz. Y es que, a los tres años, un grupo de gente cantando, todos con velas, no puede ser otra cosa que una fiesta de cumpleaños, ¿no? La vida es simple. Somos los adultos los que nos la complicamos. Domingo, Abril 11, 2004
Escatológico (con perdón). La historia que voy a contar me pasó, una vez más, en el metro. Recomiendo cualquier medio de transporte público como fuente de inspiración. En el 99´9% de los casos no falla. Esta historia que voy a contar no es apta para gente escrupulosa y si estás comiendo, puedes querer hacer una pausa de lectura y volver más tarde o dejar tu comida de lado por unos minutos. Yo no tengo ese problema. Mi estómago aguanta todo tipo de marranada (contada y no visual) cuando estoy sentada en la mesa. Me puedes hablar de gusanos, tripas, mierda, mocos y todo tipo de fluidos corporales desde el primer plato hasta el postre, que yo no dejo ni una miga. Pero lo del jueves, lo del jueves, mi pobre estómago no lo pudo soportar. Porque no fue algo que nadie me contó, fue algo que mis ojos vieron y que mi nariz olió. Y así fue como el café y alguna que otra magdalena de las cinco y media de la tarde acabaron finalmente, a eso de las ocho menos cuarto, en una papelera del metro Square Victoria. ¿Qué vi? A un sin techo de Montreal, papel de periódico en mano, recogiendo una sustancia marrón de las escaleras, poco transitadas, que quedan al lado de las escaleras mecánicas. Yo y mi maldita manía de no ir al gimnasio y querer quemar una ración doble de calorías bajando por donde nadie baja. ¿Qué olí? La sustancia marrón que resultó ser caca del sin techo. Y yo ya estaba casi al lado de él y tuve miedo de volver a subir por donde había bajado y que el tipo se mosqueara, que son muy sensibles los sin techo que viven en el metro, y están siempre borrachos y no te quieres buscar un problema con ellos. Y seguí bajando, entre arcada y arcada. Y pensé que le iba a tener que pedir al tipo un par de hojas de periódico para recoger mi vomitada. Pero tuve suerte y llegué a tiempo hasta la papelera al final de las escaleras. Allí quedaron mi café y mis magdalenas. Ya avisé. Era un post escatológico. Espero no haber herido la sensibilidad de ningún lector. ¿Quién da más? Cuéntame tu última escena Almodóvar en un metro cualquiera de cualquier lugar. Quinta-feira, Abril 08, 2004
Puedo prometer y prometo... ... que de este fin de semana no pasa el actualizar los links de aquí a la derecha de la pantalla. (Para lo que no estáis familiarizados con el panorama político español os diré que esas eran las palabras que cada dos por tres decía un expresidente nuestro durante su campaña electoral. Lo de los links a la "derecha" nada tiene que ver con la orientación política de dicho expresidente). Pero ya se sabe, cuando se anuncian cambios con esta introducción, puede que suceda puede que no. ¿Os suena verdad? Y es que si los políticos lo pueden utilizar para mentir más de lo que hablan, entonces yo lo puedo utilizar para prometer algo y no cumplirlo. Y sea como sea, no os preocupéis porque: "Paella va bien". (Ja, ja... eso de va bien también salía de la boca de otro expresidente nuestro, al que le acaban de dar la patada en el culo). No sé, estoy que no me reconozco. Un animal apolítico como yo haciendo tanta referencia fea. En fin, no me hagáis caso y echadle la culpa al frío. Domingo, Abril 04, 2004
La estrecha relación entre las matemáticas y las estaciones del año. Acabo de mirar por la ventana y me han entrado unas ganas irrefrenables de cantar "Pero mira cómo beben los peces en el río" y demás villancicos de mi repertorio. Si tuviera algún restito de turrón, me plantearía hasta hincarle el diente antes de ir a dormir. Y es que está nevando otra vez. Cuando ya pensábamos que el invierno estaba superado. Bueno, no es grave... tan sólo una fina capa blanca sobre los coches y la acera. En fin, que aquí no hay quién se aclare con las estaciones. Después de 6 años en Barcelona, me había acostumbrado a las estaciones del año matemáticas. Doce meses al año divido entre 4 estaciones da un total de 3 meses por estación: y todos contentos. Para Montreal, también tengo mi fórmula matemática, sí señor, sólo que no es fácilmente aplicable. Vamos a ver. Sería algo así como: 8 meses de invierno + 2 semanas de primavera + 3 meses de verano + 2 semanas de otoño = 12 meses. Ahora sólo me falta determinar cómo se reparten esas 2 semanas de otoño y primavera... dos días aquí, otro por allá. En fin, un lío. ¿Será que lo resuelvo con una ecuación de segundo grado? Si ya me decía mi profe de mates de 2º de BUP que no me fuera por letras puras, pero yo no hice caso. Cuando encendieron la luz, supe quienes eran vascos. Esta semana se celebran las Jornadas de la lengua y la cultura del País Vasco en Quebec. Está organizado por la asociación de vascos de aquí. Nunca pensé que iba a encontrar cursos de euskera en Montréal. Parece que tienen bastante éxito. Hoy era el primer día de las jornadas y había un espectáculo que me llevó de vuelta a mi infancia. Porque no, YO NO SOY VASCA, pero vengo de tan cerca que sus trajes, su paisaje y su música son también los míos. Empezaron con un auresku. Después apagaron la luz y pusieron un video de mares y montañas, de pescadores, de mujeres con sus faldas verdes y hombres vestidos de blanco, de danzas en círculo, de bacalao al pipil y patxaran, de cantos a kapela... Y encendieron la luz. Recorrí la sala con la mirada y pude ver muchos ojos brillantes, llenos de lágrimas, y entonces supe quiénes eran vascos y se sentían lejos de casa. Y no sé, quizá alguien pensó que yo era una vasca más, porque mis ojos también se llenaron de lágrimas. Como despedida, los alumnos del curso de euskera cantaron una canción tan bonita... Bueno, nos la enseñaron y todos la cantamos. Aquí va la letra... Hegoak ebaki banizkion neria izango zen, ez zuen alde egingo. Bainan horrela, ez zen gehiago txoria izango. Eta nik, txoria nuen maite. Si le hubiera cortado las alas habría sido mío. No se habría marchado. Pero entonces habría dejado de ser un pájaro. Y yo le amaba porque era un pájaro.
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Tira-gostos:
Por onde andou meu coração Coisitas da Vivi Etcetera Tapas: Celtic Moon Kaperucita Negra Otros platos combinados: Além do Atlântico Brasil e reminiscências espanholas Montreal Tales Platos de ayer: Archivo |