Paella con Guaraná


Quarta-feira, Março 31, 2004

Cabane a sucre y caipirinha canadiense.

Seguramente que la mayor parte de los grandes descubrimientos se hacen por casualidad. Y si no que se lo digan a Newton.

Nosotros hemos sido un poco más modestos. Nuestro invento no va a revolucionar el mundo pero sí que puede ayudar a mucha gente a alegrarse el fin de semana. Si quieres ser una de esas personas deberías tener a mano unas limas, algo para machacar las limas, un vaso, hielo picado, cachaça, azúcar y sed. Si te falta alguno de estos ingredientes siempre puedes utilizar tu imaginación. Nosotros lo hicimos y funcionó.

Todo empezó cuando decidimos seguir el dicho : "Cuando estés en Quebec, haz como los quebequenses". Y nos largamos a una cabaña en el campo a comer jarabe de arce (os hablo sobre esta tradición otro día, vale?). El caso es que en estas cabañas te dan comida hasta reventar y la bebida la pones tú. En nuestro grupo unos llevaron vino, otros cerveza y cómo no, una brasileña se presentó con una botella de cachaça (aguardiente de caña de azúcar muy típico en Brasil) y unos limones (a falta de limas). No estábamos seguros de que la caipirinha entonase mucho con la ocasión pero todos nos moríamos por tomar una.

Llegada la hora de beber... sorpresa, sorpresa..., no había con qué machar los limones. Nada que una buena cuchara o un tenedor no puedan solucionar. ¿Y el hielo? Pensamos en salir a buscar un poco de nieve, pero acabamos conformándonos con agua muy fría. También intentamos conseguir azúcar pero es obvio que no había... por algo estabamos en la cabaña de AZÚCAR DE ARCE (es una especie de savia dulce que se parece a la miel pero sabe menos rica). Pues eso que nos tocó poner en la caipirinha.

Con tanta sustitución, cualquier parecido con el producto original iba a ser pura coincidencia. Respiramos hondo, nos tapamos las narices y nos dispusimos a beber como quien toma una medicina... rapidito y sin respirar. ¿Quién nos iba a decir que iba a quedar taaaaaan bueno? Hubo segunda y tercera ronda.

Y así es como, por accidente, un griego, una rumana, una española y tres brasileños inventaron la caipirinha canadiense. Muuuuuy recomendable.




Sexta-feira, Março 26, 2004

Este fin de semana.

Síiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii. Para este fin de semana nos prometen 16 SOBRE cero y lluvia. Para los que hemos crecido entre cielos grises, montañas verdes, mar y nubes, cada gota de lluvia es un maravilloso beso de agua. Mañana me destapo, que tengo la piel y el alma secas. Estoy contando los minutos. Buen fin de semana para todos.




Quarta-feira, Março 24, 2004

Los malentendidos no me sorprenden.

La perfección del cerebro (a pesar de que desaprovechamos gran parte de su capacidad) sí. ¿Ya os habéis fijado en que la mayoría de las veces decimos una cosa cuando queremos decir otra? En vez de pedir a nuestro compañero de trabajo que se sienta al lado del interruptor del aire acondicionado que encienda el aparato le decimos que tenemos calor. En vez de pedir a nuestra pareja que coja el teléfono le decimos que el teléfono está sonando (como si fuera sordo)... Y la mayoría de las veces, funciona.

Este fin de semana estuvo en casa una amiga que es un poco asmática. Nosotros dos con un catarro de muerte. La mujer no quería ser maleducada pero mantuvo bien las distancias. Hubo un momento en que yo empecé a toser como loca. Y ella me dijo:
- Anda, tu tos hace eco.
- No, no es eco. Es G. tosiendo en la habitación de al lado - respondí yo.

Ella miró el reloj un poco nerviosa y comentó que no se quién la esperaba en no sé qué lugar y que se estaba haciendo tarde.

Lógicamente yo entendí que no tenía ninguna intención de quedarse en casa a que le pegásemos el catarro.

Yo le dije que entonces debería marcharse ya y que lo entendíamos.

En realidad quise decir que entendíamos que no podía arriesgarse a ponerse enferma porque con el asma esto de los catarros es mucho más duro.

Ella nos habló de una entrevista de trabajo esta semana y de lo ocupada que iba a estar preparándose durante unos días.

Yo supuse que nos estaba dando unos días para curarnos antes de volver a quedar con ella.

Pues prepárate bien y ya nos veremos cuando estés menos ocupada - contesté yo.

O lo que es lo mismo, ya nos veremos cuando nosotros estemos muuuucho más sanos.

Entonces ella propuso que nos llamásemos para el fin de semana próximo.

¿Quién no sabe que una gripe se cura en 7 días?

Ya lo sé. Parece cansado estar traduciendo lo que el otro dice, pensar en una respuesta y traducirla también apropiadamente. Pero lo hacemos cada día, miles de veces, casi tan naturalmente como pestañear. Alguien puede decir que exagero, que sólo estoy buscando tema para escribir un post. Pero yo sé lo que pensé y lo que dije y estoy casi segura de que ella no tenía esa tal cita sino un miedo terrible a caer enferma. Pero si todo fue un malentendido por mi parte, como dije en el título, no me sorprende.




Domingo, Março 21, 2004

No eran palabras de amor.


Si algún vecino nos estuviera espiando con unos prismáticos desde su ventana, nos tomaría por una pareja de recién enamorados. Visto fuera de contexto, nuestro fin de semana está siendo de lo más romántico. Llevamos más de 24 horas susurrándonoslo todo al oído. En efecto, nos hemos quedado sin voz, tenemos la garganta echa polvo, el cuerpo molido y unas décimas de fiebre. Después de meses persiguiéndonos, los virus de la gripe se nos han instalado en casa y cuando G. se me acerca por detrás, pone su cabeza pegada a la mía y sus labios parece que quieren besar mi oreja, no me dice "te quiero" sino "¿me puedes pasar el jarabe para la tos?"




Quinta-feira, Março 18, 2004

Este año la primavera...

... sólo llega al Corte Inglés.

Acabo de mirar por la ventana y está nevando OTRA VEZ. Nos ha pasado como al PP, ellos se pensaban que iban a ganar las elecciones y nosotros nos creíamos que a finales de mes íbamos a estar en primavera. Pues nada, que nos llamen ilusos por tener una ilusión.

Desde la semana pasada estoy en una rutina que me mantiene alejada del mundo exterior. Me levanto, desayuno, preparo clases, tomo un autobús, un metro, otro autobús, ando 20 minutos, doy la clase, ando 20 minutos, tomo un autobús, el metro, otro autobús, como, preparo clases, tomo el metro, doy la clase, tomo el metro, ceno y me caigo rendida en la cama.

Tengo ganas de visitar blogs y saber cómo andan los ánimos con todas las novedades. En cuanto me acostumbre al nuevo ritmo os hago un huequito en mi agenda.




Sexta-feira, Março 12, 2004

En tus propias palabras.



A mí, el atentado de ayer me dejó muda. Pero a lo mejor tú tienes algo que decir. Te dejo una línea en blanco y si sabes cómo rellenarla, por favor no te vayas de aquí sin dejar un comentario.

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Quarta-feira, Março 10, 2004

Para los que andan con la cabeza en las nubes.

COMO YO.
Lo confieso. Soy despistada. Pero es que llevo unos días que parezco un anuncio de Alzehimer. Estoy imposible. Así que me puse a buscar entre mis notas un rezo que me apunté una vez. Sirve para encontrar las cosas perdidas. Sólo hay que tener un poco de fe en las anjanas que, como las meigas, haberlas haylas. Ah, y está escrito en cántabru.

También tenían las anjanas el aquel de alcontrar to lo que se perdía con esti rezu:

Tu, que ves en la oscuridá - y jaces los imposibles - ilumíname los mis ojos pa alcontrar lo que perdí.

Y ahora me voy a susurrarlo unas cuantas veces, que he perdido un libro y lo tengo que "alcontrar" para mañana.




Sábado, Março 06, 2004

Hoy, por fin, ya podemos leer el periódico del 3 de noviembre.

Parece que en Montreal, con la llegada de la primavera, renacen más que las flores. Acaba el período de hibernación y la gente vuelve a llenar las calles. La nieve se convierte en hielo duro, y después quebradizo y después en charcos gigantes y el agua te deja ver el suelo de nuevo. Reaparecen las aceras y el verde de los parques. Reaparece hasta el periódico del 3 de noviembre que quedó sepultado durante una inesperada tormenta de nieve justo al lado del portal de casa. Es del vecino. Se lo envían por correo y él nunca lo recoge. Por suerte, estaba en una bolsa de plástico y no ha sufrido ningún daño. Igual hasta me lo leo.




Quinta-feira, Março 04, 2004

La lengua española, Almodovar y yo.

Escribo en castellano pues ese texto es una homenaje a esta lengua que aprendí a querer tanto.

Tengo un amigo que dice que no habla inglés, sino "word-wide-English", que es ese inglés con acento que sirve de lengua común entre un chino y un sueco en una reunión de negocios en Paris. Pues bien, yo hablo algo como un "world-wide-Spanish". Un español lleno de las mas diversas influencias y con generosas dosis de portugués.

Mis primeros contactos con la lengua fueron con mis amigos peruanos y chilenos en la universidad. Me gustaba la música del acento peruano. A mis oídos los peruanos siempre parecen estar demandando perdón. Así como los italianos parecen estar siempre ligando y los alemanes y árabes siempre discutiendo. Por esas épocas ya andaba enamorado de este idioma que unas veces parece un portugués extremamente formal y otras un portugués extremamente mal hablado. Pero me faltaba algo.

El golpe final, vosotros ya lo imagináis, fue encontrar a Paella. La primera vez que le vi hablar con aquella "c" entre los labios, casi como quien escupe, con aquella boca cerrada, me pareció que Marisa Paredes o Penélope Cruz habian salido de la pantalla. Ahora veo que me engañé. Paella no salió de una película, sino me hizo entrar en una. Sí, después que la conocí, mi vida se transformó en una película de Almodóvar. Y aquí estoy yo, viviendo locuras y metiendome la lengua entre los labios, y cerrando la boca para hablar, y muchas veces sin distinguir lo real de la imaginación.

Pero este texto es sobre el español y no sobre mi vida. Por eso, necesito admitir que mi fidelidad a Paella no me obliga a ser fiel al español de Castilla. Semana pasada, por ejemplo, estuve en Montevideo y Buenos Aires para una conferencia. Confieso que me encantó el voseo, y la melodía, y el ritmo. Pasé una semana platicando y en el último día conseguí engañar a un taxista, que me tomó por porteño.

Orgulloso de mis progresos en el acento de Borges y Dieguito, soy recibido con piedras en mi propia casa. Paella, celosa de su lengua, decidió que solo hablará conmigo en inglés, mientras yo "no deje ese acento argentino de lado". Y aquí estoy yo, entrenando nuevamente la "c" y la "z". Y escribiendo ese texto a ver si mi chica Almodóvar se conmueve!

¡Como sufre ese brasileño!





Al más puro estilo Ruru...

Sin duda alguna, lo que más me gusta del blog de Ruru (el link está aquí al lado y os recomiendo la visita) son sus dibujos. Son extraordinarios y le dan a cualquier post un toque muy personal y divertido. Intentaría dibujar algo por aquí, pero uno tiene que conocer sus limitaciones y vivir con ellas. Hace tiempo que acepté que el dibujo no era lo mío. Eso sí, puedo ser una mujer de recursos.
Ya no sé ni cuándo encontré la radiografía de muchas flores y me grabé la más linda. Por aquel entonces pensaba que nunca me olvidaría de que la flor estaba allí. Pero la olvidé. Hasta que hoy me la he vuelto a encontrar por sorpresa. Y a falta de un dibujo maravilloso, os dejo la radiografía de una flor. Ni mejor, ni peor, tan sólo diferente.


Y tal como decía en mi título hoy, al más puro estilo Ruru, me despido con un refrán.

A falta de pan, buenas son tortas.




Terça-feira, Março 02, 2004

Novo sistema de comentários

A ver se esse blogue deixa de dar tanto problema!